No soy víctima

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Antes que nada quiero desearles a todos un maravilloso 2015: paz, amor, justicia, salud y felicidad para todos; dicho esto puedo continuar…

Creo que todos tenemos miles de razones para sentirnos mal, cada quién vive las cosas diferente, siempre lo he dicho, no puedo juzgar a quien llora desconsoladamente porque no tiene para comprar una bolsa que le gusta, igual que el que llora porque no tiene para comer. Entiendo que todos experimentamos la vida según lo que nos ha tocado vivir y donde nos ha tocado vivirla.

Lo que sí no tolero es la gente que se victimiza, personas con todo para estar bien, hundidos en un mar de quejas e inconformidades. Por ejemplo, las mujeres que se quejan de sus maridos y siguen con ellos sólo por el “qué dirán”; hablo de mujeres autosuficientes, guapas e inteligentes que arrastran miles de complejos e inseguridades sociales. Mucho menos tolero a las que dicen: “soy una santa por aguantar tanto a mi esposo”, lo aguantan porque quieren.

Me refiero a victimizarse, a todos aquellos que no quieren hacer nada por ellos mismos pero culpan a los demás de sus desgracias; odian su trabajo pero no buscan otro; no soportan a fulanito pero lo buscan para platicar; no tienen amigos pero no quieren cambiar actitudes erróneas de sí mismos. Los que están mal son los demás, ellos son las víctimas de la incomprensión.

No digo que no nos quejemos, debemos quejarnos de todo lo que está mal, hablar, protestar, exigir. Eso es muy diferente a llorar por no tener algo y no buscarlo. Lo veo tanto últimamente a mi alrededor que me pregunto si es un problema generacional o cultural, ¿por qué no dejamos de lamentarnos y actuamos? Creo que es porque es mas fácil ser víctima a ser actor.

Es mas fácil señalar al mundo entero, señalar a tu jefe, a tu amigo, a tu esposo, a tu entorno. Es mas fácil no hacer nada y querer que las cosas caigan del cielo. Es más fácil vivir de la compasión, de que te estén dando palmaditas en la espalda; es más fácil vivir de la lástima, sentirte miserable y que los demás se apiaden constantemente de ti. Yo les llamo flojos mentales, emocionales, sociales.

Dejemos de poner y dar excusas para todo. Dejemos de pedir limosna emocional de los demás. Lo escribo y lo digo duramente porque yo solía ser así, así lo viví durante una etapa difícil en mi vida, me dejé llevar y me perdí en esa telaraña. Sólo se sale siendo duro, siendo realista y trabajando con uno mismo y con los demás.

Todo en esta vida cuesta, nada es fácil, pero tenemos que dejar de soñar y actuar. Todo lo podemos, si queremos. Nadie es culpable de nuestras decisiones de vida, sólo nosotros.

Yo me siento mal cuando… no lucho por mí.

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