Maldita Crisis

Últimamente he tenido una especie de ataques de ansiedad, bueno eso creo que es, siento que no puedo respirar, que quiero llorar, que algo me presiona en el pecho. Entiendo porqué me ha estado pasando y al mismo tiempo trato de estar tranquila para que no suceda. Es algo muy extraño.

Realmente soy una persona tranquila, creo que tengo una gran paz interior, porque en general mi vida es todo y mucho de lo que pudiera pedir, siempre lo digo y ahora lo reitero, no pediría nada más, ni cambiaria nada de ella. Disfruto mi vida, mis hijos, mi esposo, mi casa, mis amigos.

¿Pero qué pasa? Pasa que la vida se empecina en ponerme pruebas, una tras otra, es como si esto fuera una carrera de obstáculos, a ver quién se tropieza y no se levanta, o a ver quién pierde el ánimo en el camino. ¡Yo no! No soy de las que se rinde. Sin embargo, es cansado, ¿cómo no?.

Es la situación económica, los problemas del día a día que a veces, son una demoledora de ánimos imparable. Pueden cansarte al grado de sentir que vas arrastrando una bola gigante de metal, ósea un grillete o algo así muuuuuuy pesado. Escucho los problemas económicos por los que pasa la gente que me rodea, y la que no y pienso que este país cada vez está peor, todo cuesta más, hay menos trabajo o el trabajo está muy mal pagado. Y me estreso, sí, me estresan esas cosas.

Me estreso por el futuro de mis hijos, que no les vaya bien en la escuela, que no sufran por tonterías, que al final sean felices. Parece fácil pero ser responsables de dos muchachos (de tres o de cuatro o simplemente de uno) no lo es, carajo, por qué no podemos tener el control del futuro de nuestros hijos.

Y les podría contar todos mis problemas, pero no me animo, ajá, no me animo, porque son cosas pasajeras que aunque ahorita sienta que me ahogo, pasarán. Intento no agobiarme y pensar en todo lo maravilloso que tengo a mi alrededor, en lo afortunada que realmente soy, concentrarme en mi paz interior para no perder la cabeza con esas batallas que me toca librar diario.

No, no me puedo quejar, pero maldita sea, debo encontrar una manera para zafarme de estos ataques y esta ansiedad que no me dejan dormir por las noches.

Comper, dejen respiro profundamente.. om, om, om, estoy apelando a mi paz interior.

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