¿Festejar el día del niño o no?

He escuchado todo tipo de críticas sobre el día del niño, qué si los consentimos mucho, qué ya tienen muchos regalos, que por qué un festejo más.

Como mamá creo que nunca está de más festejar a los hijos y digo festejar como disfrutar el día con ellos, no me refiero a gastar y llenarlos de piropos vacíos. Creo que como padres debemos estar constantemente dándole cariño a nuestros hijos.
Si el problema es gastar hay muchas maneras de hacerles el día especial a nuestros pequeños, sin desembolsar un peso o desbordarnos de más.
1. Dejarlo que el elija lo que quiera hacer (especificarle que sin gastar y de lo que se trata este día).
2. Ir al parque o a una ludoteca con ellos, a mí me encanta ir a las librerías y sentarnos a leer algo o escuchar a la cuenta cuentos cuando tenemos suerte de que esté ahí.
3. Ver su serie preferida en Netflix, este mes se estrenó Kong el Rey de los Monos, si le gustan los animales puede que le interese o le guste esta primera temporada, nosotros nos sentamos con palomitas y agua de sabor a ver nuestra serie favorita.
4. Puedes hacerle su platillo favorito (aunque no sea tu opción nutritiva número uno) y si eres aventurada cocinarlo juntos, yo no llego a tanto. ¡Ups!
5. Invita a sus amigos a jugar a la casa, los niños se entretienen y se divierten con las cosas más sencillas no necesitas organizar nada, solo invitarlos y que se diviertan juntos.
Y lo más sencillo preguntarles qué quieren hacer contigo, a mí me contesto darme besos y abrazos. ¿Así o más sencillo?
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The art of slow

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Este fin de semana tuve la suerte de ir al Instameet WWIM13 con mis amigos Instagrammers a tomar fotos a los viveros. Como era sábado y la tarde era joven después me lance a SaboresPolanco, el evento estuvo increíble, eran mas de 50 restaurantes, degustaciones, muestras de vinos y licores. Yo me estacione en el stand de Ron Zacapa porque generalmente no tomo Ron y era el momento de conocer y aprender nuevas cosas.

Lo que al final me llamo la atención y que fue realmente nuevo para mi, fue que ahora existe un movimiento internacional llamado The Art of Slow, ¿Lo conocen? El Art of slow es un movimiento internacional nacido en Italia que se contrapone a los famosos fast foods, va en contra de la idea de comer todo rápido, sin disfrutar lo que estas comiendo. Es decir, que promueve disfrutar lentamente, paladear y degustar debidamente tu comida.

Así que… pues me dediqué o más bien intenté visitar diferentes stands siguiendo este movimiento, saboreaba todo lenta, muy lentamente y si que se podía saborear porque todo estaba delicioso, no miento, yo no soy chef, ni ando en la onda gourmet y de verdad que disfruté todo.

Me la pase brincando de restaurante en restaurante, iba y venía de un puesto a otro y al de Ron Zacapa, había muchos chefs, música rica, amigos, familias y una que otra celebridad del mundo de la gastronomía. No me alcanzo el tiempo para todo lo que se me antojaba pero si aproveche al máximo mi boleto (con tu boleto puedes degustar todo lo que quieras).

Fue un sábado agotador pero muy bien aprovechado, y bueno, pues este festival se realiza cada año, hay vinos, mezcales, tequilas, quesos, comida, postres, todooooooo, así que el próximo no se lo pueden perder. No se van a arrepentir, lo prometo.

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Las mamás también lloran

El martes pasado en el programa de radio hablamos sobre el lado B de la maternidad, de todo eso que nadie te dice y que sufres cuando eres mamá. Desde el embarazo, lactancia, berrinches hasta la adolescencia. Yo muy segura, según yo, conté lo que más me ha costado trabajo, pero cuando llegue a mi casa me quede reflexionando sobre el tema.

Ya muchas mamás lo han dicho, no es fácil, nos cansamos y se vale desesperarse, frustrarse y llorar. Por todo eso he pasado, tengo dos hijos hermosos y totalmente opuestos, pero con ambos he tenido que luchar batallas difíciles para salir adelante.

Han sido tantas y tanto tiempo que estoy realmente desgastada, hay días que no encuentro la puerta, que me siento muy desmoralizada, que creo que todo lo que hago no da resultados. Me cuestiono, diario me cuestiono ¿lo estoy haciendo bien? ¿lo estoy haciendo mal? ¿qué más necesito hacer? ¿las cosas van a mejorar?

Así es, todos los días. Si estoy agotada,  me siento un rato y me tomo cinco minutos para mi, para escribir este post, ya me estoy recriminando, ya estoy dudando de mi. De no haber jugado otro rato más con el pequeño, de no haber asesorado al mayor en la tarea.

Si surge un problema en la escuela, alguna queja, alguna baja calificación, igual, ya estoy pensando en donde falle, o que debí hacer diferente o en por que no hice tal o cual cosa.

Lo peor de esto es que hay días que siento que no avanzo, que no hay cambios y es cuando viene el golpe duro. Lloro y lloro -las mamás tenemos esa capacidad, llorar hasta vaciar todo nuestro interior-, pero ante ellos siempre doy la otra cara, la de fortaleza y animo, no hay opción, no podemos bajar la guardia, hay que mantenernos estoicas y fuertes, pero si señores, hay días que me derrumbo, que no doy una y que quiero desaparecer.

¿Estaré muy mal? Eso para mi es el verdadero lado B de la maternidad, el no tener las respuestas, el sentirte en un callejón sin salida, el sentirte la peor madre del universo.

Y aquí ni decir “me rindo” esas palabras no existen, ora si que a limpiarse las lagrimas, pensar en lo bueno y seguir luchando -que estos chamacos lo valen-.

Lo que menos esperaba

Cuando terminé la universidad y empecé a dedicarme a la fotografía, parecía no haber nada más maravilloso que ese trabajo -tengo 20 años en este hermoso oficio- y fue algo que yo elegí y algo que me apasiona. Sin embargo con el paso de tiempo me empezaron a cansar ciertas cosas de mi trabajo; las grillas, los chismes, los editores tiranos -¿lo dije o lo pensé?-, los horarios, etc.

Luego llegó a mí el trabajo más increíble que pueda existir; me convertí en mamá y no había cosa más bella que dedicarme a cuidar y orientar a mi pequeño. El problema era compaginar trabajo y maternidad, sin duda un conflicto, lata, problema. Como fotógrafa debía ir a eventos, conferencias o entrevistas en los horarios más complicados, perderme festivales o los primeros logros de mi pequeño, así que tuve que decidir dedicarme a ser freelance, entiéndase fotógrafa independiente “según” con horario más flexible, mentira, mentira, mentira.

Era casi peor porque temía que si decía que no a un trabajo ya no me volverían a llamar, tarde lo entendí, y mis días eran un correr a tomar fotos, recoger a niño de escuela, ir a más fotos, regresar a actividades del pequeño, otras fotos, otras cosas de mamá y así hasta el infinito -las noches ya ni les digo-.

Estaba en este ir y venir cuando las redes sociales aparecieron en escena, primero Blogger, le siguió Hi5 (sí, tuve esa cosa), luego twitter, Instagram, etc. La llegada de Instagram me abrió un nuevo panorama, tomar fotos como a mí se me diera mi regalada gana, de lo que quisiera, sin un editor que pidiera algo específico, eran fotos de mi vida cotidiana. Entonces ser fotógrafa y mamá tomó otro rumbo.

En un principio sacaba (para desagrado de muchos) fotos de mi hijo saltando, corriendo, haciendo caras, acostado, parado, jajajajaja de todas las maneras posibles, claro de una manera artística y creativa ¿hay de otra? -rían más- es sarcasmo no tengo tan alta el autoestima. Así con esas fotos mi cuenta de Instagram empezó a crecer y crecer, ahora cuento con 120 mil seguidores.

A la par de eso, inicie este blog con mis amigas, en un desayuno y de la manera más casual nos organizamos para hacerlo y escribir nuestras peripecias, solo por gusto, porque queríamos escribir, porque teníamos cosas que decir, por nuestra amistad. Ahí nació Diarios en Tacones.

Lo sorprendente fue que el crecimiento de ambas cosas; Instagram y bloguear se convirtió en mi trabajo. Ahora nos llaman “influencers” háganme el favor, aunado a mi trabajo número uno: ser mamá, puedo hacer solo cosas que me hacen feliz.

Y sobre eso es mi post, sobre hacer lo que amas, no esperar nada inmediatamente, no poner expectativas inalcanzables, no esperar nada de regreso, dejar fluir y poco a poco sin más las cosas llegan, avanzan y de pronto ya eres “influencer” tomando fotos con un celular y escribiendo sobre tu vida o lo que sea que se te apetezca.

Solo digo, paciencia, trabajo arduo, pasión y todo llega. Y bueno, yo amo mi trabajo.

Un día de relajacion en Hyatt México

Para ganarte este día de spa con masaje y visita al fitness center del Hyatt México para dos personas, solo tienes que hacer lo siguiente:

Dar like a la fan page: Graceland

y responder la siguiente pregunta ¿Cuál es uno de los últimos libros que recomiendo en mi video de Daily Mater?

El primero en contestar bien se lleva el pase doble para disfrutar con alguien más este increíble premio.

Envia tu respuesta a lauragracenavarro@gmail.com

¡Suerte!