Las mamás también lloran

El martes pasado en el programa de radio hablamos sobre el lado B de la maternidad, de todo eso que nadie te dice y que sufres cuando eres mamá. Desde el embarazo, lactancia, berrinches hasta la adolescencia. Yo muy segura, según yo, conté lo que más me ha costado trabajo, pero cuando llegue a mi casa me quede reflexionando sobre el tema.

Ya muchas mamás lo han dicho, no es fácil, nos cansamos y se vale desesperarse, frustrarse y llorar. Por todo eso he pasado, tengo dos hijos hermosos y totalmente opuestos, pero con ambos he tenido que luchar batallas difíciles para salir adelante.

Han sido tantas y tanto tiempo que estoy realmente desgastada, hay días que no encuentro la puerta, que me siento muy desmoralizada, que creo que todo lo que hago no da resultados. Me cuestiono, diario me cuestiono ¿lo estoy haciendo bien? ¿lo estoy haciendo mal? ¿qué más necesito hacer? ¿las cosas van a mejorar?

Así es, todos los días. Si estoy agotada,  me siento un rato y me tomo cinco minutos para mi, para escribir este post, ya me estoy recriminando, ya estoy dudando de mi. De no haber jugado otro rato más con el pequeño, de no haber asesorado al mayor en la tarea.

Si surge un problema en la escuela, alguna queja, alguna baja calificación, igual, ya estoy pensando en donde falle, o que debí hacer diferente o en por que no hice tal o cual cosa.

Lo peor de esto es que hay días que siento que no avanzo, que no hay cambios y es cuando viene el golpe duro. Lloro y lloro -las mamás tenemos esa capacidad, llorar hasta vaciar todo nuestro interior-, pero ante ellos siempre doy la otra cara, la de fortaleza y animo, no hay opción, no podemos bajar la guardia, hay que mantenernos estoicas y fuertes, pero si señores, hay días que me derrumbo, que no doy una y que quiero desaparecer.

¿Estaré muy mal? Eso para mi es el verdadero lado B de la maternidad, el no tener las respuestas, el sentirte en un callejón sin salida, el sentirte la peor madre del universo.

Y aquí ni decir “me rindo” esas palabras no existen, ora si que a limpiarse las lagrimas, pensar en lo bueno y seguir luchando -que estos chamacos lo valen-.

3 Comments

  1. Tengo 3 hijos, y acabo de cumplir 30, pense que mi inmadurez, desesperación me hacían sentir así, a veces hasta le recrimino el hecho de invertir tiempo en pensar en esto y disfrutarlos, pero siento que si no me concentro, que si bajo la guardia, puedo cometer un error con el cual ellos sufrirán las consecuencias, pero cuando los veo felices y que alganzaron sus propias metas, siento un golpe de energía que me obliga a continuar.

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  2. Hola me he sentido tan identificada, el lado B de la maternidad de lo que no se habla, (porque como te vas a quejar de la maternidad) nunca me quejaría doy gracias porque tengo una hija maravillosa, y por eso mismo me exigo demasiado no le puedo fallar, Pero a veces es desgastante y como hoy necesito parar y saber que aunque me equivoqué en algunas cosas(soy humana) ella me acepta y me perdona porque soy su mamá () Ayyyy entaconadas que tema ya me hicieron llorar, Felicidades por lo que están haciendo juntas y separadas felicidades de nuevo.

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  3. Totalmente de acuerdo, tengo un pequeño de año y ocho meses y en varias ocasiones he sentido eso, Cansancio fatiga y desesperacion, ser madre no es facil pero es algo que vale la pena vivir. Al menos no me imagino mi vida hoy en dia sin mi hermoso hijo

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