¿Soy buena mamá?

câlin entre mère et fille sur la plage

El fin de semana pasado estuvimos en el Master BBmundo escuchando a muchos especialistas, una de las conferencias que más me gusto fue la de Vidal Schmill de Escuela Para Padres, su plática se titulaba “¿Soy buena mamá o papá?” e inmediatamente puse atención para saber si estaba haciendo las cosas bien -emoticón de angustia aquí por favor-.

Todas las mamás queremos lo mejor para nuestros pequeños pero siempre tenemos esa dudita sobre si lo estamos haciendo bien o mal. Por ejemplo nos autoflagelamos si hicimos algo que estuvo mal (porque somos expertas para sentirnos culpables) cuando nos equivocamos, gritamos o nos desesperamos o viceversa para darnos palmaditas de reconocimiento solo porque queremos mucho a nuestros hijos y pensamos que con eso basta.

En esta conferencia Schmill nos planteaba tres puntos para guiarnos y saber si lo estamos haciendo bien o no:

  1. Que mi hijo sea una persona de bien, es decir ética, una persona que tenga criterio para tomar decisiones constructivas, no que sea un ser humano perfecto, eso no existe, simplemente una persona que se ponga parámetros que construyan más que destruyan. Hablaba de la calidad humana que el pequeño va a tener en un futuro. Y esto se logra educando el carácter. Una manera de formar su carácter es enseñarle a ser empático, persistente, siempre reafirmarle tú amor incondicional y sobre todo ayudarlo a ser autosuficiente. Que el niño se sienta capaz para resolver aspectos de su vida; eso es construir autoestima, no adular a tus hijos sino permitirles que resuelvan los problemas de su edad.
  2. Otro aspecto importante es darle herramientas para desarrollar vínculos y habilidades sociales, que sea una persona que sepa establecer contacto con los demás. Para lograr esto debemos trabajar en fomentar en el manifestaciones de afecto, cooperación en casa, saber hacer y conservar amigos y manejo de conflictos. El conflicto es deseable en las familias dice Schmill, si así como lo leen, enfrentarlo y manejarlo es clave, eso nos va a llevar a la verdadera paz. La violencia es derivada de no saber manejar bien los conflictos. Manejar bien los conflictos es aprender a negociar, a ceder, a exigir, a saber decir hasta donde no y hasta donde si.
  3. Por último que el pequeño tenga un significado y sentido de vida. No enseñarlo a que la vida lo lleve, sino que tu hijo pueda desarrollar un proyecto de vida. Un proyecto de vida se basa en aprovechar el talento que tiene y por otro lado lo que lo apasiona. Debemos estar pendientes de fortaleces sus talentos, estimularlo ya sea con deportes, artes, gastronomía, (darle muchas opciones y que experimente para descubrir lo que más le gusta), pero sin obsesionarnos ni sobre estimularlo. Que tenga pasión por lo que hace, que sea creativo pero sobre todo que disfrute y goce lo que esta realizando.

Al final como conclusión nos dejo una frase de Sigmund Freud que engloba todo lo que nos dijo para tener un resultado óptimo en la educación que damos a nuestros hijos; “Preparar a una persona para que AME BIEN Y TRABAJE BIEN”, es decir alguien que al final con todas estas herramientas será un ser humano independiente, capaz y feliz.

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