Huatulco, turismo sustentable

Como ya les he contado la playa es uno de mis destinos favoritos, esta vez me toco ir a Huatulco, y no saben que belleza. Huatulco esta rodeado de nueve bahías maravillosas; San Agustín, Riscalillo, Chachacual, Cacaluta, Maguey y Órgano, Santa Cruz, Chahué, Tangolunda y Conejos. Lo fascinante del lugar es su naturaleza y el respeto al medio ambiente que se vive en la zona.

El primer día nos fuimos de tour -en panga con toldito- por mar a conocer las playas más cercanas. El mar estaba rebelde y las olas parecían que bailaban, me enamoré de inmediato. Nunca imaginé encontrar tantos recovecos hermosos en esa zona. Nuestro guía nos llevó a una cala donde el mar choca con las rocas y con el tiempo ha dejado un rostro grabado en las piedras. Realmente impresionante.

También nos explicó que las bahías están tan cuidadas que la arena esta viva “Si te metes, la puedes sentir, te pica” me fascinó la idea de que la vida esta por doquier hasta en los pequeños granos que pisas al caminar sobre la playa. Ese día pudimos hacer buceo, comer frente al mar y disfrutar del atardecer. Después nos fuimos al faro a contemplar la gran vista, un final perfecto para terminar disfrutando del atardecer y la brisa.

Al siguiente día nos dedicamos a dar un paseo por La Crucecita que es el principal centro urbano de las Bahías de Huatulco. Si estás por ahí aprovecha y busca donde te expliquen cómo funciona un telar, hay muchos lugares donde te pueden enseñar como se elaboran tradicionalmente los textiles como manteles, servilletas, tapetes o cortines: con pedal y lanzaderas, hilo de algodón y teñido con tintes naturales.

A la vuelta se encuentra La casa del buen mezcal, esta visita no puede faltar en su recorrido, no sólo aprendes del proceso de producción de mezcal sino que puedes probar más de 25 variedades de esta bebida que se extrae del agave. Yo tuve la oportunidad de tocar un alacrán, incluidos gritos y ansiedad, probé chapulines, mole y quesillo de Oaxaca

 

Pero lo más sobresaliente de este viaje fue visitar Ventanilla, Mazunte y  Zipolite. En ventanilla la vegetación es exuberante, rodeado de mar, manglares y la laguna Tonameca, uno de sus mayores atractivos es el río Copalita, yo le diría la zona de los cocodrilos, después de que te pasean por el río te llevan a una pequeña isla donde hay distintas especies desde venados cola blanca, hasta los temibles cocodrilos. El lugar es bellísimo y después de recorrer la isla te puedes sentar a disfrutar de un coco helado bajo una palapa.

 

En Mazunte hay un museo dedicado a la tortuga marina, donde se promueve el cuidado de las mismas. Durante una época en esta zona las comunidades cercanas se alimentaban de los huevos y carne de las tortugas, pero en 1990 se declaró una veda total de la tortuga marina y fue cuando se construyó este museo. La característica más hermosa de este destino es que desarrolla estrategias de sustentabilidad y cuidado del entorno natural.

 

 

Y bueno en Zipolite, que como muchos sabrán es playa nudista, te puedes animar y meter a la playa así como dios te trajo al mundo, yo no me animé por si tenían la duda, pero igual la playa es hermosa.

Sin duda un destino especial, donde queda claro que se puede hacer turismo sin destruir nuestro planeta. Cuidando el medio ambiente y disfrutando de las bellezas que nos regala la naturaleza.

Into the blue.. El agua cristalina de Playa Maguey enamora #NoPidoMas #ViajemosTodosPorMexico #whpfreetime

 

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