Maldita confusión

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¿Acaso existe momento más confuso para los jóvenes, que el día en que tienen que enfrentarse a la vida ellos solos?

Desde que somos chiquillos, vivimos bajo las reglas de nuestros padres, hay tareas y responsabilidades que cumplir en la casa, nos regañan y dan ordenes sin ton ni son. Nos cansan con tantos deberes. Y pasamos todo el tiempo deseando huir del yugo familiar, de la dictadura parental. Queremos ser libres para hacer lo que se nos dé la gana (tener los cajones llenos de porquerías sin que nadie nos obligue a que los organicemos, comer chucherías al gusto, salir de fiesta diario, a donde queramos, con quien queramos y a la hora que queramos. Por poner algunos ejemplos, que a mí no me pasaron, aclaro).

Cuando terminamos la universidad, lo primero que pensamos es: “Ya soy adulto, puedo trabajar y mantenerme, adiós padres”. Pero al mismo tiempo sabemos que ya no tendremos todas las comodidades que esto implica: la comida preparada y a la hora –no, no se hace sola, chavos, por si pensaban que aparece por arte de magia en la mesa–, la ropa lavada, el refrigerador lleno, la seguridad económica y emocional. Todo por nada, wooow, que a gustooo. ¡Eso es vida!

A pesar de perder todas esas comodidades, a mí se me quemaban las habas por salir huyendo (queridos papás, no lo tomen personal, era mi alma rebelde que quería hacer de las suyas), así que, en cuanto terminé la universidad dije: “Me caso y me voy”, porque claro había que salir vestida de novia y de blanco… Naaaah, no fue así, simplemente dije: “Comper, me voy”; no me acuerdo la historia que me inventé, pero me inventé una. Y no podía quedarme en Mexicali y buscar un departamento, obviamente mis padres no lo permitirían, entonces huí al DF.

Bueno, eso de huir suena muy drástico, sí les avisé, ¿eh? Lo platicamos y por supuesto no les gustó la idea, hasta me amenazaron con el típico: “Si sales por esa puerta, no vuelves nunca” Ay, sí, ajá, voy cada Navidad, verano y fechas similares, más pronto cae un hablador que un cojo, cof, cof –lo digo con respeto, mamá, jijiji–. Pero les decía, me inventé una historia de estudios y superación, que seguro ni me creyeron y salí de mi casa camino a mi independencia.

Estaba totalmente convencida y, aun así, no fue nada fácil. Ese día, el día que dejé la casa de mis padres me sentía el ser más confundido en el planeta, me iba sin dinero a una ciudad que no conocía, (nunca había estado en el DF), no conocía ni una alma chilanga, no sabía ni dónde iba a vivir. Tenía un plan de acción de 15 días, y tenía miedo, pero me puse los pantalones, empaqué una mochila con tres garras, mi bolsa con sólo 2,500 pesos y salí, insegura y segura, confundida y clara sobre lo que quería.

Ahora que lo pienso bien, caigo en cuenta que estaba loca, loca de remate ¿Cómo así que a la aventura? ¿Qué onda con mis padres que me dejaron ir? Dios ¿qué, estaban locos o qué? (Después le pediré una explicación a ese par). Me fui sin dinero, ni plan definido. No importaba por qué, a mi me movía una pasión más grande, quería descubrir el mundo, tomar mis propias decisiones, ser libre, ser autosuficiente.

Tomé un autobús que tardó 52 horas en llegar a su destino (maldito ETN, fue una pesadilla). No me arrepiento, pues llegó al mejor destino posible, después de 52 horas y 18 años, el resultado final ha sido maravilloso, una profesión que amo, grandes amigos y la hermosa familia que en este camino formé. Que bueno que no me dejé intimidar por mis dudas. Escuché mis deseos y creí en mí.

Al final, el miedo y la confusión me tenían algo maravilloso preparado.

12 Comentarios

  1. Te leo y se me hace un nudo, por mucho, porque ahora veo atrás y me doy cuenta que fui cobarde, que no arriesgué, y dejé que las dudas, los miedos, todo, me venciera.
    Ahora, no sé si los tiempos actuales, la situación económica, laboral, (in)seguridad, permiten que puedas salir así, como tú saliste, con unos cuantos pesos y sin destino.
    No lo sé, ahora eso me revuelve en confusión, los años pasaron, muchos, pero el deseo de emigrar, de una nueva vida, es más fuerte que nunca. Con ilusiones y esperanzas, pero que nada se concreta.
    De verdad, no importa cuando y no importa qué ¿todos tenemos derecho a una segunda oportunidad? ¿de volver a empezar? ¿de verdad?

    gracias
    confundida,perdida,deprimida

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    1. La respuesta corta es Sí, tienes derecho, nunca es tarde para intentarlo; a veces es mejor arrepentirse de lo cometido que de lo omitido, a veces… Decidas lo que decidas, será lo mejor para ti. Ánimo

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    2. Ay no, siempre podemos intentar seguir nuestros deseos, todo se puede con ganas, no importa los tiempos, ni la edad, ni el destino. Ojalá te animes a hacer lo que te apasiona. Te deseo lo mejor y no dudes de ti. Un abrazo Grace 🙂 (gracias por leer).

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  2. Es la aventura de la vida, todos lo hicimos y nuestros hijos también lo harán, ese día quizas en parte no comprendas a tu hijo y comiences a comprender a tus padres. Maravillosa historia (y ¡qué aventada!)

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    1. Gracias Miguel, espero que mi hijo no se aviente jajajajaa a el no lo voy a dejar jajajjaa pero si para reflexionar cuando le toque a los hijos. Un abrazo. Gracias por pasar a leer 🙂

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  3. Que padre han cambiado los tiempos, yo para salir de mi casa paterna (endonde era súper feliz) me casé, dizque para ser dueña de mi vida jijiji y sólo lo logré cuando me divorcié aunque de la manera más difícil porque la independencia traía tres niños para sacar adelante, de todos modos he sido muy feliz y a mi siguiente pareja le dije muy claramente, no soy ama de casa, nadie me manda y no hago cuentas. Me acusó con mis hijos pero vivimos juntos hasta su muerte.

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    1. Creo que el plan era que me casara y luego me fuera, pero no salieron las cosas de acuerdo al plan de mis papas jajaja, al final se que como tu dices hubiese sido feliz con el resultado, lo importante es ante todo buscar la felicidad, y bueno que te digo con esa hija hermosa que tienes, así quiero mi final también. Te abrazo fuerte. Gracias por leer y comentar y aconsejar 🙂 besos.

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  4. Dicen que los libros llegan cuando es el tiempo de que tengas que leerlos, bueno pues creo que es exactamente lo que me acaba de suceder con tus palabras llenas de fe, de lucha y sobre todo de qué cuando quiere se puede.
    Gracias por compartir todo esto después de 52 hrs y 18 años, ahora son vivencias que nos ayuda a demás chavas a creer en los sueños y esas locuras que nos dicta el corazón.

    ya ya so fan 🙂 ja

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    1. Ay Sharon, que lindo comentario, mil gracias por tus palabras, y si, ojalá y sirvan de algo, sobre todo de saber que luchando y queriendo algo mucho, se puede lograr. Abrazo fuerte. Grace 🙂

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